A través de este programa hemos logrado que las personas mayores participantes hayan expresado muchas de las ideas y conocimientos que guardaban en su memoria.
Sus capacidades cognitivas se han visto entrenadas con los ejercicios que se realizaban en cada sesión, han establecido nuevas relaciones grupales y además han adquirido habilidades sociales en el proceso que les obligaba a escuchar y ser escuchados.
También han conseguido dar valor a su experiencia y el mejor reconocimiento es este libro que ha conseguido ver la luz.
La continuidad de este proyecto o de otros similares no ha de caer en saco roto. Desde varios Centros de Mayores surgió la demanda de una segunda parte, síntoma inequívoco de que la reminiscencia ayuda a las personas, genera emociones y las hace más humanas.
Además, todo el bagaje cultural y la sabiduría popular que reside en todos los mayores de nuestra sociedad no pueden pasar desapercibidos. Es necesario darles la oportunidad de que nos los transmitan y mostrarles todo nuestro reconocimiento.